Los hombres sensibles (que él circunscribe a Flores) nacen, respiran y sueñan en todos los lugares como el planeta haya hecho habitable su subsistencia.Lo mismo sucede con los refutadores de leyendas que amenazan (desde su terrible pragmatismo) con desmoronar el encantamiento que producen los sueños que deseamos encontrar y que encontramos (porque todo está condensado en la necesidad permanente de vendernos mundos mejores)
Los Hombres Sensibles dicen que el Angel Gris favorece con buenos sueños a sus protegidos y castiga con pesadillas a sus enemigos.Los Refutadores de Leyendas han sostenido siempre que toda la Naturaleza puede expresarse en terminos matematicos. Lo poco que queda fuera no existe. Las Brujas, las hadas, los duendes, no existen.Serán buenos los cálculos y los teoremas inexpugnables, si es que se aplican a rombos, ángulos y cubos. Pero empiezan a fallar cuando se trata de personas.Y a lo mejor esto constituye la más grande virtud del hombre, su toque divino. El último de los atorrantes de Flores es más interesante que una estrella, solamente porque su comportamiento no es previsible.
Nada de esto significa que debamos renunciar a la ciencia y su arsenal.Que se sigan inventando licuadoras y tónicos contra el catarro. Dos mas dos son cuatro. Los Refutadores de Leyendas tienen razón.
No hay sueño más grande en la vida que el Sueño del Regreso.
El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible. Los Hombres Sensibles de Flores, en sus nocturnas recorridas por las calles del barrio, planeaban volver.
Desde luego, los Refutadores de Leyendas se burlaban de todo esto. La comparsa racionalista acusaba a los Hombres Sensibles de retrógrados y conservadores. Tal vez tenían algo de razón: Los Hombres Sensibles andaban siempre por los mismos lugares, contaban miles de veces las mismas anécdotas.
-Marchan ustedes a contramano de la historia -rugían los Refutadores. Y era cierto. Pero siempre es recomendable recorrer la vida a contramano, sobre todo si uno sospecha quien ha puesto las flechas del tránsito
En los años dorados del barrio del Angel Gris, funcionaba en la calle Gavilán la agencia Todo para el Regreso. Esta empresa organizaba unos viajes y peregrinaciones cuyo atractivo principal estaba en la vuelta.
Los Hombres Sensibles supieron siempre que las verdades hay que buscarlas con el corazón. Por estas verdades del sentimiento vale la pena morir. Las otras son apenas fichas de un juego interesante. Por ahí andan los hombres sin corazón diciendo que ninguna causa merece que uno muera por ella. Tienen razón en su mundo pequeño de teoremas. ¿Quién se hará degollar para defender el principio de Arquímedes? Dejemos a los nuevos Discutidores que se diviertan con sus argumentos. No está mal para una tarde de lluvia. Pero recordemos siempre que fuera del salón está la vida con sus pasiones, sus héroes, sus canallas, sus mártires, sus puñales y sus muertes.Y el Destino no entiende razones. Buenas noches.










































