Pocas figuras han gozado de tanta atención a lo largo de la historia como la de las brujas.
Las hubo en las culturas orientales, en el mundo grecolatino, en la cristiandad medieval y moderna y en nuestro "cuerdo" mundo actual.
Según estas creencias, estos seres acudían en determinadas fechas a reuniones nocturnas denominadas "aquelarres", o más generalmente "sabbats", a las que se desplazaban en ocasiones por medios ordinarios y otras veces de forma sobrenatural. El aquellarre (del euskera akelarre, "aker" = macho cabrío; "larre" = campo)
es el lugar donde las brujas celebran sus reuniones y sus rituales. En las celebraciones los cohortes de brujas solían venerar un macho cabrío negro, que tras horas de cánticos y ofrendas orgiásticas podrían abrir un portal infernal en el centro del campo o cocechal para ofrendar culto y consulta a Satán, con el fin de obtener poderes sobrenaturales. 
Aunque la palabra viene del euskera se ha asimilado al castellano y por extensión se refiere a cualquier reunión de brujas y brujos.
Los expertos en brujería han coincidido en que las personas que en la Edad Media eran consideradas como tales no tenían necesariamente el sentido negativo con el que han pasado a la posteridad y que incluso eran conocidas por hacer el bien a quienes les rodeaban.
En años oscuros de pestes, hambrunas y guerras, las brujas curaban a los enfermos con hierbas, ayudaban a las parturientas a dar a luz y hacían surgir parejas gracias a sus "filtros de amor".
No todos los sospechosos de brujería eran mujeres (hubo un significativo porcentaje de hombres procesados y ejecutados por delitos de brujería), pero se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio, y, por tanto, más proclive a convertirse en bruja.
Se les atribuía a las brujas la capacidad de desplazarse volando a los aquelarres. El medio de locomoción más frecuente, y que como tal ha perdurado en la imagen actual de la bruja, es la escoba.
El simbolismo de la escoba se ha interpretado de diversas formas. Para algunos autores se trata de un símbolo fálico, lo que se relacionaría con la supuesta promiscuidad sexual de las brujas. Otras teorías mencionan que la escoba pudo haber sido utilizada para administrarse determinadas drogas.
Solían escucharse y aún se escuchan, cánticos tales como "...Sos la Droga de mi corazón" La Inquisición y sus voceros
Las primeras condenas de brujas se realizan en el siglo XIII, con la aparición de la Inquisición, cuya actividad principal no es la brujería, sino los herejes. La brujería no resultaba inicialmente un peligro tan grande como las demás herejías medievales. Para la inquisición, la herejía, es una opinión o doctrina mantenida en oposición al dogma de iglesia o credo considerado ortodoxo( se cree que estos individuos usaban el Nº 7 como cabalístico y llevaban a cabo actos aberrantes en pleno estado de exitación). Esta variedad incluía a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo; a las relaciones sexuales entre personas de sexos opuestos contra natura y a las relaciones sexuales con animales. A partir de fines del siglo XVI en los documentos inquisitoriales se distinguió la sodomía a secas de la sodomía bestial o bestialidad.
Sin embargo, las brujas no eran personas malas ni feas como las ha descripto la literatura universal, sino seres generadores de un "conocimiento específico". En el medioevo, cuando predominaba un modelo social masculino y castrador, “el saber de las brujas” fue considerado amenazante, por lo que fue perseguido y destruido junto con ellas en las hogueras.
Como contrapartida la Inquisición y
veneraban
la Virginidad
la abstención sexual
Es así que muchos fieles de la inquisición, llegaban en algunos casos a tener extrañas alucinaciones. Se especula que por carencia de actividad sexual, por represión de toda actividad placentera.El sexo solo era admitido por la Santa Iglesia como forma de reproducción de la especie, aunque no era tampoco recomendable el exceso. De esta manera ha llegado hasta nuestros días la leyenda del Hombre Lobo o licántropo.
7mo. hijo Lobizón
En Argentina ( mas concretamente en la zona del Bosque Platense) se encuentra la leyenda del lobizón, ser en el que se transformaría el séptimo hijo varón de una pareja, salvo que este fuera apadrinado por alguien poderoso, lo que quitaría la maldición (o no!).
En este caso, la figura que representa al padrino recae en el Presidente de la Nación que esté en funciones en el momentos del nacimiento.No obstante, la maldición continua...
PLAN "B": Otra alternativa para intentar ponerle un coto a la maldición, es bautizarlo en 7 iglesias católicas. Aunque abolida la Santa Inquisición en nuestra región por la Asamblea del año XIII y desarticulada la que fuera cómplice de la última dictadura militar, no se encuentra institución católica que desee asumir semejante acto de "purificación" de la "B"estia.







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